El centro de Bogota, la candelaria y mas

Nuestro primer día en Colombia, comenzaríamos con la zona centro de Bogota, acompáñenos en este paseo por el centro de Bogota 🙂

Vamonos...

Vamonos…

Nuestros pasos por el centro de Bogota

Comenzamos en el Museo del Oro el cual pudimos visitar al mejor precio, o sea gratis, ya que era domingo. En las varias plantas del edificio podemos apreciar el detalle con el que las culturas pasadas realizaban sus ornamentos, hay de todo figuras diminutas, joyas, petos, pero la figura que se lleva todos los “wow” es la barca de “El Dorado” de la cual hablaremos mas adelante 😉

Al salir del museo tuvimos suerte ya que justo acababa de caer un aguacero, en Bogota es así puede caer un aguacero y justo después sol y cielo azul. Teníamos que estar preparados mentalmente a que el clima este constantemente cambiando, el problema es que en mi primer día completo en la ciudad me fue difícil entrar en la dinámica así que mas tarde cuando nos volvió a llover estaba refunfuñando (como no, como buena desértica no soporto la lluvia) de que se me estaban mojando los pies 🙂 eso si, pasaría rápido por que así es en Bogota: llueve y luego tienes sol con cielo azul y luego llueve y luego…

Saliendo del museo del oro pasamos por la plaza Santander, tengo que decir que me pareció algo caótica cuando la vi desde las ventanas del museo. Igual y fue el efecto del aguacero que cayo después e hizo que todo parara no lo se, pero mientras estaba en el museo desde ahí podía apreciar, por ejemplo, a varios que traían llamas y que tomaban foto a turistas (mayoría gringos) a los cuales les ponían un sombrero mexicano y los hacían montarse en la llama 🙁 y ahí estaban felices tomándose la foto. Me pareció un espectáculo tan triste. Me recordó cosas que vi en Perú.

plaza-santander

La Plaza Santander después de la lluvia

En eso tomamos camino hacia la plaza principal. Nos fuimos por la Carrera 7, que ese día era una calle exclusivamente peatonal. Al caminar comenzamos a ver los negocios, tanto formales como informales, que existen así como el montón de gente que va y viene. También vemos muchos grafitis, pero no artísticos, no, estos tenían frases de protesta… había muchos en la misma calle. También se podían ver pintadas de colores en las paredes, me dio la impresión que están ahí por manifestaciones pasadas que terminaron en arrojar pintura o algo por el estilo. No sé que pasaba pero lo que veía del centro no me estaba encantando.

Estaba deseosa de ya llegar a la Plaza Bolívar que era la plaza principal de la ciudad. Tenia una gran ilusión de verla, esas grandes plazas tienen un encanto especial o un que se yo, y sea como sea siempre logran dejarme maravillada pero… no sé que ocurrió. Llegamos a la plaza y si, estábamos ahí, pero no sentí ese amor a primera vista que tengo con este tipo de plazas. No puedo decir si es por que era demasiado grande y sin arboles, o por que faltaban bancas, o por que había muchas palomas, o muchos vendedores, o faltaba la bandera, no lo se, no podía decir a ciencia cierta que era ya que cualquiera de las cosas que mencione anteriormente también me faltaron en las plazas que vi en el pasado pero que de cualquier modo me habían encantado.

Afortunadamente a base de ir y venir ese y los siguientes días que estuvimos en Bogota termine encontrándole el encanto 🙂 podía ver a mucha gente paseando a sus perritos y el piso de la plaza después de un aguacero es super bonito, ¡se refleja todo!

Logramos entrar al patio del Palacio de Justicia, nos dejaron entrar unos minutos pero fue suficiente para apreciarlo. Después de ahí nos adentramos en la Candelaria, el primer objetivo era encontrar donde comer. En el camino me encontré con el famoso puesto de obleas que visito Mick Jagger, al menos eso parecía que era, me gustaba lo que veía y el ambiente era menos caótico-turístico que en la plaza Santander, mas autentico. Comenzaba a sentirme agusto, comenzaba a sentir el encanto de Bogota.

En eso, mientras le estaba tomando foto a unas ventanas, veo que unos chicos interceptan a Vicente. Yo sigo tomando fotos hasta que decido acercarme a ver que pasaba. Resulta que eran estudiantes de ingles y estaban haciendo un proyecto que consistía en entrevistar en ingles a los turistas. Fue muy lindo 🙂 y como no, les contestamos todas sus preguntas aunque como apenas era nuestro primer día en Colombia no podíamos ahondar mucho en nuestras respuestas. Aun así fue una buena experiencia y espero que les haya salido muy bien su proyecto.

Seguimos nuestro camino con la firme intención de comer lo mas pronto posible, el estomago era inclemente, así que nos detuvimos en un restaurante pequeño que tenia un menú con cosas que queriamos probar y precios razonables. Yo me pedí un tamal colombiano y mientras esperábamos nuestra comida se escuchaban canciones de grupos pop mexicanos. Caí en cuenta que en Colombia sonaba bastante la música de México. Una vez que llego mi platillo pude ver que es muy gracioso que le llamemos del mismo modo pero que sea tan diferente: el principio es el mismo masa de maíz con relleno y envuelta en hojas ya sea de elote o de plátano. Pero acá en Bogota el tamal no estaba totalmente cubierto y el relleno de pollo tenia prácticamente la pierna entera con todo y huesos. Curioso pero delicioso 🙂

El tamal descubierto, así lo sirven

El tamal descubierto, así lo sirven

Al salir del restaurante, y recordando que estábamos en Bogota, caía un aguacero. Por suerte nos dirigíamos a la casa de la moneda donde están las exposiciones de Botero y no estaba muy lejos. Alcance a mojarme los brazos a pesar de tener un paraguas. Pero nada importaba, estaba feliz de poder tener frente a mi tantos cuadros y esculturas de uno de mis pintores favoritos. Hasta me compre un libro de sus obras (cosa que rara vez hago y sobre todo después de mudarme de casa que decidí no acumular tanta cosa).

Botero, inigualable!

Botero, inigualable!

Saliendo del recinto vi que en la calle había varias banderas de México, me desconcertó verlas 😮 eran varias, pero al acercarme entendí. Se trataba del centro cultural Gabriel Garcia Marquez y el Gobierno de México había colaborado en este centro. Hay que recordar que Gabo paso sus últimos años en nuestro país.

Mexico y Colombia unidas por Gabo

Mexico y Colombia unidas por Gabo

Nuestra siguiente parada fue la Casa Nariño que es donde vive el presidente de Colombia, fuertes dispositivos de seguridad resguardaban los alrededores de la residencia. Pero todo valía la pena con tal de poder ver a los guardias vestidos con traje tradicional (yo y mis colecciones de fotos de guardias del mundo, algún día haré una compilación). Estos guardias guardaban la compostura, se quedaban algo tiesos pero cache a uno esbozando una sonrisa cuando una chiquilla se tomaba una foto con el. Son seres humanos después de todo 😉

Firmes, ya!

Firmes, ya!

De ahí, caminamos por la candelaria sin rumbo fijo, el sol ya caía. En el camino pudimos observar grafitis artísticos y no artísticos, puertas y ventanas coloridas, una alcantarilla fotografiable, y unos charcos muy generosos. Cuando nuestros pies dijeron basta terminamos el día en una cafetería en la que nos quedamos hasta que cayo la noche. De ahí mismo nos llamaron un taxi para regresar al hotel 🙂

Y ese fue el día en el centro de Bogota y la Candelaria, tengo que admitir que no fue amor a primera vista… pero poco a poco sus encantos comenzaron a florecer ante nosotros 😉

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4 Comentarios

    • Gaolga 9 junio, 2016 Responder
  1. kathy 15 junio, 2016 Responder
    • Gaolga 15 junio, 2016 Responder

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