El alcantarillazo de Santa Marta

Tuvimos unas cuantas horas para recorrer Santa Marta, estábamos aprovechando bien el tiempo cuando de repente una alcantarilla cambio todo. Normalmente las alcantarillas las estamos buscando para tomarles fotos pero esta vez ella nos encontró a nosotros (y no tenia tapadera).

Nuestro recorrido por Santa Marta

Al igual que para ir a Barranquilla, tomamos un transporte que nos llevo desde Cartagena (huyendo en cierto modo de ella). Esta vez tardamos mucho mas en llegar, si mal no recuerdo unas 4 horas. Sabíamos que disponíamos de tan solo unas horas para visitar la ciudad pero lo importante era estar ahí.

Nuestro primer objetivo era la Quinta de San Pedro Alejandrino, el lugar donde murió Simon Bolivar, así que tomamos un taxi cuyo chofer era de lo mas simpático.

El camino hacia Santa Marta

Estatua del Pibe Valderrama

El señor del taxi era de lo mas campechano, se sentía que era simpático porque así era y no para vendernos algo extra. Nos contó que era de Medellín y nos habló de su mamá que tomaba unas frutas que ya no recuerdo de cual árbol que la hacían sentirse aun con energía. En fin hablaba de esto y de aquello, le conté que solo estaríamos unas horas en la ciudad y me dijo que en el camino pasaríamos por la estatua del Pibe que si queríamos verla, le dije que si y se detuvo unos minutos. Así fue como pudimos fotografiarla 😀

Y ¿por que esta esta estatua ahí? hay que recordar que Carlos ‘El Pibe’ Valderrama ha sido uno de los mejores jugadores colombianos de todos los tiempos. Y da la casualidad de que es oriundo de Santa Marta. Se puede ver el numero 10 en la camiseta, el que usó cuando estuvo en la selección. La estatua esta justo en la entrada del estadio Eduardo Santos y es bastante concurrida por los turistas 🙂 (suerte que no había ningún grupo cuando nos toco pasar).

Hola Pibe

Quinta de San Pedro Alejandrino

El taxista nos dejó en la quinta, no nos cobró extra por hacer la parada de la estatua, fue muy amable y lamente no haberle dicho que le contratábamos para hacer un tour de la ciudad o algo así ya que hubiera sido bastante divertido y nos hubiera evitado el “alcantarillazo”. Ni modo.

Pero dejando eso de lado, por fin llegamos a la Quinta que fue la última morada del héroe de la Independencia de la Gran Colombia. Al llegar nos reciben un sinnúmero de lagartijas enormes que están muy quitadas de la pena tomando el sol.

Precio: 14,000 pesos colombianos por persona

Horarios: todos los días de 9 AM a 5:30 PM (en temporada alta) y a las 4:30 PM (en temporada baja)

Bolivar llego a este lugar invitado por don Joaquín de Mier el 6 de diciembre de 1830. Su intención era continuar con su viaje pero en cambio nunca pudo salir del lugar. Falleció el 17 de diciembre (o sea 11 días después), a la una de la tarde.

Con el tiempo la hacienda cayo en el abandono y a finales del siglo 19 fue recuperada para restaurarla y dejarla en condiciones similares a la época en la que estuvo Bolivar. Estando uno ahí es como transportarse a esa época al ver la cocina, las salas y la habitación donde falleció el libertador.

Hoy en dia en el terreno de la quinta también se puede ver el enorme Altar de la Patria Quinta de San Pedro Alejandrino, dedicado a Simon Bolivar. Así como el museo bolivariano de arte contemporáneo.

La naturaleza en la Quinta: como ya dije al inicio se pueden ver infinidad de lagartijas. También se puede ver mucha vegetación, aves y en la zona de la cafetería me encontre un gatito 😀

Mar Caribe en Santa Marta

Al salir del lugar tomamos un taxi que nos dejo en el centro (eso si, este taxista no era para nada simpático). Una vez en el centro caminamos hasta el Malecón de Bastidas para ver el mar y comprar recuerditos.

Playa en Santa Marta

Después íbamos a buscar un lugar donde comer, en ese momento fue cuando paso:

El incidente alcantarilla o “alcantarillazo”

Normalmente las alcantarillas son nuestras amigas

No, esta de la foto no fue la alcantarilla del problema. De hecho el incidente sucedió con una alcantarilla que no tenia la tapa y estaba llena de agua por lo que no se podía ver que era bastante profunda. Todo sucedió muy rápido. Estábamos en el malecón y dijimos “vamos a ese restaurante del otro lado de la calle” así que vamos a cruzar. En eso Vicente puso un pie en la calle y de repente se esfumo… su pierna se había hundido en la alcantarilla escondida y yo me morí de miedo porque estaba en la calle.

Por suerte se incorporo rápido y un motociclista nos pregunto si estaba todo bien, dentro de lo que cabía si estaba bien ya se había raspado y golpeado pero no fracturado ni nada por el estilo. Pero la situación era que su pantalón y zapatos estaban mojadas de unas aguas mas que turbulentas, pestilentes, un wakala total. Pensamos “estamos en la playa, debe de haber duchas” fuimos a buscarlas y por suerte si había. Así que como pudo se mojo todo lo que pudo para quitar la peste. En ese momento la visita se convirtió en una misión que consistía en conseguir ropa y calzados secos para Vicente el cual por suerte conseguimos pronto.

Después de conseguir la ropa decidimos ir a buscar el transporte para regresar ya que caminar era una actividad muy dolorosa para Vicente. Lo importante era que tenía ropa limpia, ya compraríamos cualquier cosa para comer en el camino. Al final del dia no habíamos podido ver mucho de la ciudad pero me sentía satisfecha con lo que vi. A pesar del alcantarillazo me senti agusto en Santa Marta.

Mas imágenes de Santa Marta

A pesar de que después del alcantarillazo nos dedicamos a buscar ropa limpia y que no pudimos visitar nada mas, en el camino tome fotos a lo que pude pero sin detenerme a ver que era. Ni modo, incidentes como este forman parte de las anécdotas de los viajes.

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