Un día en Nueva Delhi

Después de un largo vuelo y de una llegada que incluyó que el hotel nos pusiera a dormir en su filial de categoría inferior, lo cual hizo que me sintiera estafada de inicio, comenzamos el primer día en Nueva Delhi en el cual haríamos una toma de contacto con la capital y el país. Íbamos listos para esquivar las estafas 😀 pero ¿adivinen que? algunas si se colaron, aquí les contamos como fue este día en Nueva Delhi.

Carreta que vimos desde el hotel

Saliendo a caminar por la ciudad

Nuestro hotel estaba ubicado en Paharganj, decidimos salir caminando para tomar contacto con la ciudad. Enseguida caímos en cuenta que la banqueta es prácticamente inexistente, o si la hay es imposible de usar. Al comenzar la caminata en menos de cinco minutos ya nos habían pedido dinero y se nos había acercado un “buen samaritano” el cual después de hacer las preguntas clasicas “where are you from?“, etc, nos quería hacer que a fuerza tomáramos un tuk tuk para ir a nuestro destino. Nosotros le dijimos que no, que queríamos caminar.

Luego comienza a decir “por ahí no vayan que es peligroso, mejor tomen este tuktuk“, como no me gusta que me digan lo que tengo que hacer pues seguimos nuestro camino y el hombre nos seguía y como veía que ya no le contestábamos empezó a decir que “si teníamos problemas con la gente de la India” blabla. Después de un rato se fue y ya pudimos caminar en paz.

Al final no le hicimos caso y no caímos en la estafa de tomar el tuktuk de su “amigo” el cual le daría una buena comisión.

En el camino, ya sin el “buen samaritano” que nos decía no vayan por ahí que es peligroso, nos encontramos con un enorme peligro XD popos de vaca esparcidas en la banqueta. No, no estaban ahí por casualidad. Tenían una forma circular y seguramente las tenían ahí para que se secaran ya que en la India se utiliza la popo de vaca como combustible, aprovechar que hay tantas y que no se las comen porque son sagradas.

Estiércol combustible

Ademas nos encontramos con lo mas parecido a una alcantarilla, y claro tomamos foto. Y es que en la India no nos encontramos con muchas alcantarillas que digamos, y casi me atrevo a decir ninguna. A menos que estuvieran realmente bien escondidas. Lo que si vimos por doquier son las deidades hindúes de todas formas y colores.

Buscando dinero, misión imposible

Queríamos tomar el metro, pero no podíamos ya que no teníamos rupias (en el aeropuerto los cajeros no tenían dinero). Total que les aconsejo llegar con rupias a la India porque algo tan simple como sacar dinero del cajero ahí se convierte en misión imposible, o al menos difícil. Cuando encontrabamos un cajero, misma historia, no tenia dinero. Total que en esas se acerco un buen samaritano, esta vez lo pongo sin comillas porque sí era de verdad, el cual nos indico donde había cajeros con probabilidad de que tuvieran dinero y es todo. No intento vendernos nada, ni mandarnos en el tuktuk de su amigo. Y despues de haber caminado mas de lo necesario, pudimos sacar rupias 😀

Mientras caminábamos podíamos ver que en caso de haber banquetas estas no se podían usar de modo continuo ya que había partes donde la gente ponía sus puestos de comida y hasta ¡sus barberías! esto se repetiría en varias partes del país.

Connaught Place

Después de tener las rupias el plan era visitar el parque de Connaught Place. Sabiamos que en este lugar los estafadores estaban a la orden del día. De hecho se nos acercaron varios diciendo que para entrar al parque necesitábamos un “Pase turista” que podríamos obtener en ____ (completar con el lugar donde les dan comisión). Como ya sabíamos que el parque era gratis pero estaba todo cerrado ya que había solo una entrada donde hacían revisiones de seguridad mandamos a todos estos estafadores a freír espárragos 🙂 nos salvamos de la estafa otra vez.

El parque cerrado… pero no te dejes estafar

Así que entramos al parque, gratis como era de esperarse nadie nos pidió ese mentado pase de turista. Comenzamos a ver a la gente que había, las flores, me quede buen rato tomando foto a la enorme bandera que ondea en el centro del lugar. Otra cosa que llamo mi atencion fue ver los enormes letreros de ÚSAME de los botes de basura, daba pena ver basura en las calles y ver a la vez los botes vacíos que parecía que rogaban ser usados.

Cuando nos encontrábamos leyendo unas placas con explicaciones sobre los símbolos nacionales, me apendejé bajé la guardia y llegó la estafa de la que no me pude librar.

Llega la estafa

Llega alguien con aspecto amigable y nos pregunta, lo mismo de siempre y eso debió haberme alertado, “de donde somos” “cuantos días estaremos” “que si nos gusta el país” etc, etc. Hablamos de varias cosas y tal vez por eso bajé la guardia. En eso la conversación se fue hacía el tema de la tienda de souvenirs del gobierno, piqué el anzuelo ya que me interesaba visitarla, y el hombre dijo que el nos llevaba a la estación de tuktuks para ir ahí ya que cerraba a las tres. Total que tomamos el tuktuk y nos cobró muy barato para ir a la tienda de souvenirs QUE NO ERA LA DEL GOBIERNO, lo supimos justo al entrar al lugar. Total que no compramos nada ya que nos dimos cuenta que caí en la estafa (y digo caí, ya que fui yo la que creyó Vicente solo me siguió al ver mi entusiasmo 🙁 ). Si compraba algo entonces el del tuktuk y el “simpático” se llevarían una jugosa comisión sobre mi compra y no lo iba a permitir.

De hecho al salir de la tienda con las manos vacías el hombre del tuktuk estaba ahí esperándonos para “llevarnos a donde quisiéramos”, lo ignoramos y seguíamos ubicándonos en el mapa para poder tomar el metro. El hombre insistía y cuando le dijimos a donde queríamos ir ya ahora si nos cobraba mucho mas. Lo mandamos a volar y caminamos a la estación de metro mas cercana.

Al final solo nos sacaron 20 rupias del tuktuk, pero me dio coraje caer y sobre todo me pesó el enorme tiempo que perdimos en tener que tomar el metro para ir a buscar donde comer cerca de la India Gate que era nuestra siguiente parada.

India Gate y alrededores

Al llegar al área de India Gate, caminamos por varias calles aprovechando que en esa área si había banquetas. Mas de una vez nos abordaba alguien para decirnos que “no camináramos, que tomáramos tuktuk” pero después de la estafa que sufrí yo estaba especialmente irritada y no quería escuchar a nadie dar “sugerencias”. En una ocasión a uno le dijimos que “caminábamos porque nos gusta caminar”. El problema es que cuando muchas personas te hacen la misma pregunta llega el momento en que la afortunada se lleva el premio de la respuesta menos amable XD.

Que bueno que no les hicimos caso, ya que en el camino nos encontramos con un montón de animalitos. Por ejemplo unas ardillas rayadas que comían lo que había en el suelo, un ave, un cachorro bastante tranquilo y un macaco que se veía había peleado.

Pero mis favoritos del día fueron los pericos verdes 😀 y me encontré una escena diferente: ardillas y pericos compartiendo comida.

En la zona nos encontramos también con letreros electorales, hay uno que llamó especialmente mi atención ya que aparece Rahul Gandhi de cuya madre conozco la historia ya que leí el libro “El Sari rojo”. Se trata de un político de la India que tiene una madre nacida en Italia, también famosa política en la India, que vivía cerca de Turin la ciudad donde hice mi master 🙂

A ver, si detectan cual de ellos tiene madre italiana XD

Al ser fin de semana había un montón de gente en la zona de la India Gate, ambiente muy familiar y todo. Para no variar se nos acercó una señora que nos colocó unos broches de papel y antes de que pudiéramos reaccionar ya nos estaba pidiendo dinero. Le dijimos que no y después de que insistió mucho no nos pudo convencer.

Después de caminar largo rato por el lugar nos fuimos a tomar el metro. Ufff eso lo dejo para otro relato que fue toda una historia aparte. Por mientras nos despedimos de la India Gate.

El sol se despidió de Nueva Delhi

Regresando a Paharganj

Al llegar al área cercana al hotel nos dimos cuenta que las banquetas eran aun mas difíciles de tomar ya que había mas “negocios” en ellas. En el camino nos encontramos con la estación de tren que visitaríamos la madrugada siguiente. Por cierto el hotel se había ofrecido a llevarnos gratis para compensar su error.

Estación trenes Nueva Delhi

Y cuando por fin llegamos a la calle de la cual habíamos salido en la mañana vimos como se transformaba en la noche ya que las luces de neón le daban un toque diferente. Eso sí, todavía sin banquetas así que era bastante difícil caminar entre los vehículos.

Y así terminamos un día en Nueva Delhi. El primero en India. Habíamos caído en una estafa, pero al menos el balance entre estafas caídas y esquivadas quedaba a nuestro favor 🙂

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