Un día por las Tumbas de Teheran

Este fue nuestro ultimo día en Teheran y en Irán. Al final del viaje el cansancio ya se hacia sentir así que ese día nos tomamos las cosas con mas calma aun, el relato que les mostramos a continuación fue lo que resulto.

Llegando a Teheran

Esto ocurrió la tarde anterior, veníamos de Shiraz y parecía que teníamos todo bajo control: teníamos el mapa con nuestro hotel perfectamente ubicado. Llegamos al aeropuerto, tomamos un taxi hasta el metro, de ahí en el metro fuimos a la estación que parecía acercarnos al hotel (hasta ese momento me sentía muy orgullosa de que ya nos podíamos mover con cierta facilidad en esa gran ciudad). Salimos de la estación y seguimos las indicaciones de nuestro mapa. Al llegar a donde “supuestamente” estaba nuestro hotel… nada, nada, nada, solo casas.

Fue en ese fatídico momento en el que nos dimos cuenta que la “Ferdowsi Street” ¡existía mas de una vez en la ciudad! oh no, ¿y ahora que? pues ahí empezó nuestra odisea para encontrar el hotel. Es cierto que hubiéramos simplemente podido parar un taxi y darle la dirección que la chica de la agencia de viajes en Shiraz nos escribió en Farsi, pero no, estábamos empecinados en dar con el por nosotros mismos. Empezamos a preguntar a la gente y nos daban indicaciones de como llegar, el problema es que el idioma no ayudaba mucho pero se veía que trataban de ayudarnos, un señor nos acompaño hasta la estación de metro-bus y nos dijo hasta donde teníamos que ir. Ahí tuve la oportunidad de experimentar la segregación obligada que habíamos evitado durante todo el viaje al no tomar autobuses, tengo que decir que fue estresante ver a mi marido aplastado entre una multitud mientras yo estaba mucho mas cómoda entre las mujeres (que emitían olores mucho mas agradables :-o).

Segregación en autobuses, pobres hombres van hacinados :/

Segregación en autobuses, pobres hombres van hacinados :/

Cuando por fin llegamos a donde nos habían indicado, comenzamos a caminar y caminar pero no dábamos así que teníamos que preguntar constantemente. Teníamos la dirección en farsi así que ellos si entendían que dirección era pero no podían explicarnos muy bien. Era muy rara la situación. Total que llegamos a un hotel que tenia el mismo nombre que el nuestro, ya creíamos que lo habíamos logrado cuando ven nuestra reserva y nos dicen que ¡no es ahí! yo casi me desmayo del coraje, estábamos cansadisimos. Al poco tiempo ya logramos dar con nuestro hotel después de haber hablado con un chico de unos 20 años que nos preguntaba “que tenia que hacer para poder salir del país”, me sentí fatal al escuchar su pregunta ya que se veía que sinceramente creía que nosotros podíamos darle pistas pero lo cierto era que no sabia que contestarle 🙁 recuerdo que le dijimos que se aplicara mucho en sus estudios para poder conseguir una beca y así poder salir. Eso fue lo primero que se me ocurrió y es que he visto casos así. Después de despedirnos y de que nos diera mas indicaciones por fin logramos dar con el hotel… donde nos dijeron que no tenían nuestra reserva, pero que no nos preocupáramos. En ese momento si que me desmayaba, pero mas tarde el señor de la recepción (que resulto ser todo un profesional del turismo) resolvió todo y por fin pudimos dejar de cargar nuestras mochilas.

Y nos tardamos bastante horas en dar con el hotel, pero lo logramos. Eso si, fue una lección de humildad de Teheran: cuando creas que ya dominas una ciudad te dará sorpresas 😉

Un dia en Teheran

Visitando el bazar

Comenzamos nuestro ultimo día en Teheran visitando el bazar, ya que al inicio del viaje solo lo vimos por fuera pero no entramos. No me encantó. El problema es que después de haber visto el bazar de Isfahan, que fue mi favorito del viaje, ya tenia las expectativas muy altas. De hecho aquí si nos ocurrió la estafa de “ven aquí tengo lo que necesitas”. Creo que ya teníamos la guardia tan baja que caímos fácil, paso así: una de las misiones de esa mañana era encontrar souvenirs de Teheran pero en el bazar no veíamos nada (en los diferentes bazares que vimos tenían souvenirs, así que no pensamos que fuera a ser diferente acá). Cuando de repente se nos acerca un señor a sacarnos platica, ya no temíamos dado que ya sabíamos que así era la gente de espontanea y le preguntamos que si donde vendían souvenirs en el bazar. Nos dijo que lo siguiéramos, así lo hicimos, todo para terminar en su tienda de tapetes. Nos mostró muchos y después de mucho blabla le hicimos la finta de que le compraríamos uno para luego decirle que siempre no, que no nos cabía en la maleta. Jódete, pensé, nos hiciste perder el tiempo pues te la regreso.

Así que sin souvenirs y sin ganas de ver mas del bazar nos fuimos de ahí.

En busca de souvenirs

Caminamos por varias calles de la ciudad, en el libro que traíamos de guía nos indicaban unos lugares donde se podían comprar los tan ansiados recuerditos. Nada. Lo único que pudimos tener fue una tienda que vendía trofeos y que de pura suerte tenia pines de la bandera. Cuando le dije al hombre que quería UNO me vio con cara de “y esta loca que” ellos vendían esos pines al mayoreo para eventos deportivos, etc. Trate de explicarle que los coleccionaba, pero no se si me entendió. Pagamos y listo.

Nota mental: suerte que compre el imán de Teheran al inicio del viaje en la Torre Azadi. Así que ya saben, si van a Teheran, compren souvenirs cuando los vean por que no habrá muchas ocasiones.

A comer

Llegamos a un restaurante cercano a donde nos encontramos, eramos los primeros en llegar (o casi) estaba vacío. Hasta dudamos si nos servirían, pero no problem nos trajeron el menú y pedimos varias delicias persas. Arroz, berenjenas, sopa, puedo decir con gusto que la comida persa fue de mi agrado 😀

Las tumbas de Teheran

Una vez que tuvimos el estomago lleno nos fuimos a tomar el metro para ir a la ultima morada del Imam Khomeini.

El mausoleo del Imam Khomeini

Fue el primer lugar que fotografié cuando nos llevaban del aeropuerto hasta Teheran. Aunque verlo de día es diferente: se ven los andamios, se ve que el lugar esta en construcción, se dice que esta así desde hace mucho. No sabemos cuando se terminara pero no importaba ya estábamos ahí.

Mientras caminábamos por el lugar a veces nos parecía mas estar en una plaza comercial que en un lugar de culto. Era un poco raro ver una tienda de pollos, un supermercado y una heladería en el mismo edificio donde esta un mausoleo. Creo que la razón de esto es que Khomeini quería que sus restos estuvieran en un lugar donde la gente pudiera convivir y no solo rezar, no recuerdo donde leí esto (si encuentro la fuente la pondré aquí). Algo que me llamó mucho la atención dado que era una persona muy religiosa, no hay necesidad de dar muchas explicaciones la historia esta escrita.

Al llegar al área donde estaba el mausoleo, había que dejar los bultos y los zapatos. En ese momento caí en cuenta que no tenia un chador y que no podría entrar. Me comencé a lamentar, obviamente en español, y con tristeza le dije a Vicente que entrara el para que al menos pudiera tomar fotos.

Cuando ya estaba resignada, el señor de la entrada me dice como puede que si podía entrar, que dentro me prestarían un chador 😮 ¡no podía creer su amabilidad! pues me volvió la alegría a la cara le di las gracias y ahí voy, entramos por zonas separadas y unas muchachas estaban ahí listas para prestarme la prenda indispensable para entrar. Me preguntaron si era árabe (traía un djellaba, prenda muy utilizada en el magrheb). Me hizo gracia la pregunta 🙂 y les dije que no, que era de México (aunque después me quede pensando que hay árabes mexicanos, pero en fin fue lo primero que me salió). Se sorprendieron aún mas de ver a alguien de América ahí. Entre al lugar del mausoleo, Vicente estaba ahí. Me acerque a la tumba y como en otras ocasiones pude ver que la gente echaba muchos billetes en ella. Todo era verde y con banderas iranies, era una rara mezcla de religión y gobierno.

Nos quedamos ahí un rato, era todo tan tranquilo, tome algunas fotos con el celular y nos fuimos a otro cementerio.

El cementerio Behesht-e Zahra

Se encuentra bastante cerca del mausoleo, hay que cruzar del otro lado de la estación de metro primero nos encontramos con el cementerio de civiles de ahí atravesamos otra calle y ya nos encontramos en la parte donde están esas llamativas tumbas de los soldados caídos en la guerra Iran-Irak. En las tumbas se puede ver una mezcla de patriotismo y de ganas de aferrarse al recuerdo de los caídos. En cada tumba podemos ver una vitrina con la foto del soldado y algunas de sus pertenencias, es triste ver que todos son muy jóvenes. El duro precio de la guerra.

Este recorrido fue nuestra ultima visita en Irán.

Nuestra ultima cena en Irán

Decidimos que nuestra última cena en Irán sería un “fast food irani“. Caminamos desde el hotel hacia una avenida transitada y nos metimos al primer negocio de comida abierto. Vendían hamburguesas y como pudimos pedimos ya que el menú estaba todo en farsi y el chico que atendía no hablaba ingles. Fue divertido. Pedimos para llevar y nos compramos de paso sodas y botanas. Así que pude comer en la comodidad de nuestra habitación y sin velo en la cabeza 🙂

Y ese fue nuestro ultimo día completo en Irán 🙂 al día siguiente seria la vuelta.

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4 Comentarios

    • Gaolga 3 mayo, 2014 Responder
  1. Betzy 4 mayo, 2014 Responder
    • Gaolga 4 mayo, 2014 Responder

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