El Templo Ninna-ji y su gran pagoda en Kioto

Y llegamos al ultimo templo que visitaríamos en nuestro primer día explorando Kioto: el Ninna-ji que pertenece a la rama del budismo llamada (no se rian) Shingon

Información para visitar el Templo Ninna-ji

¿Cuanto cuesta?
La entrada al lugar cuesta 500 Yenes

¿Cuales son los horarios?
En la época en la que fuimos era de 9:00 AM a 5:00 PM (ya se nos acababa el tiempo)

El Templo Ninna-Ji es un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

La gran pagoda que nos recibe

La gran pagoda que nos recibe

Llegando al Ninna-ji

Igual que en el templo anterior: Desde el Ryōan-ji solo hay que ir hacia la derecha (habrá indicaciones). En el peor de los casos cualquier japones que pase por la calle ayudarían con gusto.

El camino puede que descontrole un poco por que se verán cosas tan comunes como calles y zonas residenciales que hacen pensar que nos hemos perdido, pero no hay que preocuparse. Llegamos, pero hay que cruzar la calle, teníamos un botón en el semáforo que supongo que es para pedir el pasaje, estaba todo escrito en japones así que me deje guiar por mi intuición. Antes de entrar al lugar vimos un letrero el cual tenia una pagoda dibujada, supuse que estábamos en el lugar correcto. Para verificar tuvimos que “leer” los caracteres y verificar nuestra guía, aunque no le llamaría leer en si realmente era mas bien comparación de figuras pura y dura… y con lo demás que estaba escrito en el letrero me dije “quien sabe que dice, pero supongo que somos bienvenidos”

Nuestra visita al Templo Ninna-ji

Ya en cuanto entramos vemos un monje paseándose a sus anchas y por supuesto llamo mi atención enseguida, tanto que le tome foto aunque hasta eso fui discreta. Seguimos caminando y llegamos a la caseta de pago, después de adquirir los boletos (que también aquí son bonitos) vemos la gran puerta donde entramos al lugar (y de nuevo no se fijan si hemos pagado o no o sea que confían en nosotros).

Generalmente al cruzar estas puertas nos encontramos con estatuas haciendo poses un tanto disuasivas y con unas mantis religiosas que hacen otras poses igual de disuasivas, no se a cual temerle mas 🙂

Una vez que superamos el miedo 🙂 seguimos el recorrido. Nos encontramos con un letrero en el que nos decían que se estaban realizando obras y (me imagino) que se disculpaban por las inconveniencias hay que poner especial atencion en el monito con el casco esta como haciendo la reverencia. Un gesto que se ve todos los días en Japón. Al seguir nuestro camino nos encontramos con la pagoda de cinco pisos (33 metros de altura). Digamos que fue algo difícil fotografiarla 😀

Después de admirar un rato la pagoda, nos encontramos con los colores otoñales.

Nos acercamos uno de los edificios y nos encontramos con unas tablillas, la idea es que había que escribir en ellas los rezos o buenos deseos (por una módica cantidad) y después los monjes se encargarían de quemarlas para que la petición quedara hecha.

Después de ahí nos vamos a un recinto donde hay que quitarse los zapatos XD (y de hecho teníamos que hacer la visita rapidin por que estaban por cerrar). Al entrar nos  recibe una gran caligrafía al igual que en el Jardin Zen y en el camino nos encontramos con  un excentrico telefono rosa, digo excentrico por que contrastaba mucho con el lugar.

Caminando un poco en el lugar, llegamos a un jardín Zen (y este si se sentía bien zen por que no había casi nadie). Aquí se lograba capturar la tranquilidad, lastima que teníamos que apurarnos 🙁

Y seguimos caminando por el lugar.

Y mientras estábamos ahí empezó una lluvia ligera, la cosa es que tuvimos la oportunidad de ver que si es verdad que los jardines zen se ven mas bonitos cuando llueve, lo que pasa es que las piedras se mojan y se oscurecen un poco eso hace que las lineas y círculos se marquen mas. No se explicarlo bien pero se ven mejor 😀

Y ya teníamos que ir por nuestros zapatos y salirnos que ya habían anunciado como tres veces que el lugar iba a cerrar, salimos por una parte que no era por donde entramos. Por suerte la parada de camiones estaba justo ahí y tomamos cualquier camión que fuera en dirección de la estación de tren 😀 que suerte por que estaba lloviendo. Ahora solo nos quedaba disfrutar el recorrido.

Ya le habíamos agarrado la onda a los camiones de Kioto así que esta vez íbamos tranquilos

Ya le habíamos agarrado la onda a los camiones de Kioto así que esta vez íbamos tranquilos

Y los templos habían terminado por ese día, queríamos dar una vuelta por Gion.

Relatos de otros viajeros sobre Ninna Ji #postamigo

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