Calle Harajuku y el Okonomiyaki malogrado en Tokio

Nos disponíamos a buscar un lugar donde comer, pero antes de eso teníamos que pasar por la zona de Harajuku, la cual si bien no fue una tortura en lo absoluto, en ciertos momentos me hizo sentir un poco de claustrofobia.

Llegando a Harajuku

Al salir del edificio Tocho giramos para la derecha y fuimos derecho, derecho, hasta llegar a la estación de metro (busquen la salida llamada Takeshita). De todos modos, justo al salir de la estación ya se darán cuenta que es otra cosa 😮 solo de estar parada esperando mientras Vicente veía el mapa vi varios disfrazados donde sobresalió una chica que traía la peluca turquesa de Hatsune Miku.

Las fotos de los disfrazados y extravagantes se las voy a deber, realmente había muchos pero con lo quisquillosos que se ponen con las cámaras no me anime a sacarla y dispararles descaradamente en la cara 🙁

Además hacia hambre así que la prioridad era encontrar un lugar para comer y el tiempo corría a pasos agigantados así que había que aprovechar hasta el ultimo rayo de sol

Recorriendo la Takeshita-dori

A ver, no podría decir que fue una mala decisión irse por esta calle ya que se veía que estaba retacada de gente. Para nosotros que íbamos con prisa no era muy bueno pero bah! esos jóvenes extravagantemente vestidos que vimos hicieron que valiera la pena, además había tiendas de moda y no me alcanzaba el cuello para voltear hacia todos lados (y seguir caminando, no caerme y no atropellar a nadie)

Eso si, cuando se vayan a recorrer esta calle váyanse preparados para caminar a paso de hormiga, bueno todo lo que digo paso en domingo, no se si en otros días de la semana la calle sea mas despejada. Después de recorrer varias cuadras llegamos al restaurante que era nuestro objetivo, para probar el Okonomiyaki chasco:

Había fila 🙁

Decidimos esperar por que ya habíamos dado con el lugar y no queríamos buscar mas. Después de esperar media hora (perdiendo precioso tiempo de luz de día) empieza el episodio del:

El Okonomiyaki malogrado

Pues ya después de esperar un rato, en el que hasta eso nos dieron agua y te para aminorar la espera, nos asignaron una mesa con una plancha en el medio. Nos dieron el menú y luego nos abandonaron. Después de un rato Vicente por curioso presiono el botón plateado que estaba en la mesa y alguien se presento al instante, ¡ay de haberlo sabido antes! era el botón para llamar al camarero.

Nos tomaron la orden y Vicente pidió el Okonomiyaki, yo pedí una cosa que ni me acuerdo el nombre (y mejor no recordarlo). Básicamente te dan las instrucciones para que lo hagas tu mismo y parecen fáciles. Pero como siempre la teoría es bella pero la realidad es otra cosa, cuando trajeron los ingredientes, Vicente trato de seguir las instrucciones pero, pues nomas no quedo bien. El resultado no se antojaba mucho 🙁

Igual yo prepare mi inmundo plato, hey no les echo la culpa a los del restaurante, pero fue inmundo ya que no sabia hacerlo bien, aun con las instrucciones lindas que te daban. Sentía que estaba desperdiciando mi hambre. Y es que después de tantos ricos ramen que nos habíamos comido, además a un precio bastante económico, me daba cierto pesar esta comida totalmente malograda y que además iba a salir cara 🙁 el lugar era bastante popular. Pero es que los japoneses si sabían cocinar sus platos.

En cuanto terminamos de devorar nuestros platos salimos corriendo del lugar (pagando antes claro esta XD)

Pero esta experiencia nos deja una enseñanza y aquí les va el consejo: si van a probar un platillo que no conocen por la primera vez, no vayan a un “hágalo usted mismo” por que el resultado sera mas que decepcionante.

Últimos pasos en Harajuku

Y ahí vamos corriendo hasta nuestro próximo objetivo: el santuario Meiji y el parque Yoyogi. Antes pudimos fotografiar algunos de nuestros últimos pasos en Harajuku.

 

 Y aprovechamos los últimos rayos de sol para visitar el santuario. Esta puerta nos decía que estábamos cerca.

Un Torii

Un Torii

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4 Comentarios

  1. Xiaofeng 16 enero, 2014 Responder
    • Gaolga 16 enero, 2014 Responder
    • Gaolga 16 enero, 2014 Responder

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