Una tarde en Masái Mara

Después de un largo camino desde Nakuru, en el que paramos en el supermercado de Narok, pudimos llegar al mítico Masái Mara. Eso sí, para poder llegar hubo que pasar por la penitencia de los “frijoles saltarines” y es que el camino era por demás difícil. Gracias a la pericia de nuestro conductor llegamos en una pieza ;). Al llegar la emoción de saber que nos encontraríamos con muchos animales curó los dolores.

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El Masái Mara es una reserva situada al sudoeste de Kenia y es una prolongación del parque nacional del Serengueti en Tanzania. El nombre de la reserva esta conformado de Mara, debido al rio que atraviesa la reserva y Masái por los habitantes de la zona. Tiene una extensión de 1510 kilómetros cuadrados y en el habitan un sinnúmero de animales. Entre ellos se pueden ver a los “cinco grandes” (leopardo, bufado, elefante, rinoceronte y león). Spoiler: nosotros no los vimos a todos ^^

Al llegar al campamento donde pasaríamos tres noches, comimos y después de ahí nos dispusimos a pasar nuestra primera tarde en el Masái Mara.

Los primeros animales en recibirnos fueron…

Los ñus

Llegando al Masai Mara

Esa tarde al comenzar nuestro safari el primer animal que nos encontramos fue el ñu. Es él, el protagonista de esas épicas migraciones que incluyen los cruces de ríos, en los cuales se puede ver a los cocodrilos esperando para devorarlos. Aun con todas las dificultades la manada logra conseguir su objetivo: llegar a pastos mas verdes para poder alimentarse.

A diferencia del búfalo ellos no van a asistir a un compañero en dificultades. Hasta hay una broma, a saber si es cierta, en la que se dice que los ñus confunden con troncos los cocodrilos que se aproximan en el rio para comérselos. Claro, cuando se dan cuenta que  no es un tronco ya es demasiado tarde.

Cebras y gacelas

Nos encontramos también con varias manadas de gacelas de Thompson, aquí se puede ver un macho con su harén. Así como varias cebras. Estas cebras son las “normales” y no las de rayas finas que habíamos podido ver en Samburu.

Gacelas y cebras

Topi

Nos encontramos con el topi, un bovino que no conocía el cual parece que trae calcetas. Se le puede ver pastando plácidamente en el Masái Mara. Curioso es que a diferencia de otros herbívoros que forman harenes los topis se organizan de manera que se junta un grupo de machos dominantes, en lo que se denomina un lek. Lo marcan con estiércol para delimitar el territorio. Los machos subordinados se encuentran en las periferias. El apareo ocurre cuando las damas deciden ir al centro del grupo a buscar a los machos dominantes y escogen a los mejores 😮

Topi pastando

Jirafas masai

Y después de ver a las jirafas reticuladas y a las jirafas de Rotschild llego el turno de las jirafas masai, o jirafas del Kilimanjaro, que de hecho son las mas “comunes”, si se les puede llamar así. Es verdaderamente relajante verlas como se mueven con aparente lentitud 🙂

Leonas

¡Emoción! unas leonas 😮 nuestro corazón late rápido. El de ellas calmadito 🙂 estaban reposando, una de ellas mirando al horizonte pero las demás dormidas ^^ las leonas cazadoras. No podía dejar de admirar su belleza felina 🙂

Leona al atardecer

Y aquí esta la prueba de como son capaces de camuflarse a la perfección. Miren la foto de la izquierda: se ve un árbol y una mancha de tierra al lado. Ahora en la foto de la derecha haciendo un acercamiento podemos ver que sobre el montículo café esta una leona dormida. Perfecto camuflaje.

Búfalos

Nos encontramos con una enorme manada de búfalos. Nos detuvimos un largo rato porque los chicos de Udare nos estaban buscando un rinoceronte negro que nunca apareció. Ni modo, pero así tuvimos tiempo de seguir capturando los gestos de este herbívoro que me encanta (como ya dije antes me parece que tiene mucha personalidad).

Arrugas del búfalo: una cosa curiosa que observamos fue que algunos búfalos tenian la base de los cuernos rugosa. Sí, esa parte que parece libro XD. Colleta nos explicó que lo rugoso de sus cuernos era el equivalente de las arrugas en nuestros rostros humanos. De esta manera se podía distinguir a los búfalos con mas edad 😉

Y mientras seguimos viendo a los búfalos, ellos nos ven también. Con esa actitud de “no me voy a dejar de nadie”. Me encantan.

Y el atardecer nos alcanzó. La verdad es que me lo hubiera perdido si Colleta no me dice de ver hacia el otro lado. Me dijo: “mira, el atardecer con la acacia”. Que bonito.

Atardecer

Leonas despidiéndose

Y antes de irnos de la reserva nos encontramos de nuevo a las leonas. Estaban bastante lejos y ya casi no se distinguía. Aun así pude ver que una de ellas volteo la cabeza hacia nosotros. Emocionante.

Hasta luego leonas

Hipopótamo en búsqueda de su cena

Y también nos encontramos con un hipopótamo furtivo que buscaba su comida nocturna. En el próximo articulo les hablare un poco mas sobre ellos pero una cosa hay que tener en mente: OLVÍDENSE DE LA PELÍCULA FANTASIA. Los hipopótamos no son tiernos y delicados, lejos de eso. Hay que tenerles mucho respeto 🙂

Va buscando comida

Y esta fue nuestra introducción al Masái Mara. Llegamos al campamento cuando ya caía la noche y recargamos fuerzas para el siguiente día.

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