Paseando por el Centro de Lima

Después de ya haber pasado un día en la zona de Miraflores y otro dedicado a una linda quinceañera llegaba el momento de descubrir el centro de la ciudad. Pero antes de eso ocurrió algo inesperado.

Al levantarnos Vicente comenzó a sentir dolores en la espalda, no era algo nuevo ya que el día anterior el taxi que nos llevaba paso por un bache terrible y se pego duro tanto que no bailo conmigo en la fiesta 🙁 pero pensábamos que se pasaría… y no. Aun así fuimos a desayunar, al menos tenia ánimos para comer, pero después de eso nos fuimos a una farmacia y se compro una faja mas pomada y analgésicos. Volvimos al hotel. Una vez aplicados los ungüentos y la faja puesta aun con el dolor nos fuimos al centro por que pues ya estábamos ahí.

No voy a negar que un miedo horrendo me empezó a inundar, ya no por el viaje si no por que Vicente parecía mal 🙁 en fin, iríamos con calma y si se sentía peor volveríamos al hotel. De cualquier modo en la tarde veríamos a nuestros amigos Mayra y Mauricio así que si teníamos algún problema podíamos contar con ellos.

Llegando al centro de Lima

Desde Miraflores tomamos la Metropolitana. Para usar el servicio hay que contar con una tarjeta recargable y en nuestro hotel nos las prestaron así que solo gastamos el dinero de la recarga. El nombre del sistema hace pensar que es un Metro pero no es así, es mas bien metro-bus, o sea es un autobús pero con un carril exclusivo y paradas definidas. Una vez que llegamos a la parada que nos parecía la mas cercana al centro según el mapa caminamos por una calle mas bien desolada. No podía imaginar lo que vendría después.

Llegamos a la Plaza de San Martin (el libertador del Peru) en la cual se encuentra el Hotel Bolívar donde se sirve el mejor Pisco Sour de la ciudad 🙂 (eso nos dijeron varios peruanos)

Nuestro paseo por el centro de Lima

Y al comenzar a caminar por las calles peatonales del centro, ¡que diferencia! había un montón de gente, comercios, movimiento, ¡vida! a momentos hasta era difícil caminar entre tanta gente. Aun así tuve oportunidad de observar los letreros y los negocios del centro, como siempre todo tan familiar y tan diferente a la vez.

Y en eso llegamos a la Plaza de Armas, oh pero que bella plaza, esta vez si fue amor a primera vista 🙂 todo lo que veía me gustaba, los arboles, la gente, los edificios, los colores. Ahora no quedaba nada mas que recorrerla y comenzamos con la Catedral en la cual duramos bastante rato, al salir de ella me quede otro rato observando a las aves de rapiña que se posaban en su techo. En el Palacio de Gobierno tuve la suerte de ver a algunos guardias muy bien vestidos 😀 excelente para mi que “colecciono” a guardias (reales o presidenciales).

Nos llego el momento del hambre y nos dirigimos a uno de los restaurantes del centro el cual tiene bastante buena fama, eso teniamos que comprobarlo, pedimos entre varias cosas un choclo (maíz) y una palta rellena. Una pal… ¿que? ah pues le pregunte al mesero:

– “que es una palta” – le digo con una marca de interrogación en la cara
– “pues si, palta” – me dice como si fuera algo obvio
– “si, pero no se que es palta” – sigo en las mismas, no me saca de la duda
– “si, aguacate” – el mesero ya algo desesperado de mis preguntas tontas
– en mi cabeza dije “por fiiiiiiiiiiiin me dices algo que entiendo”

El esfuerzo lingüístico valió la pena, descubrí otra visión del aguacate 😀 una muy deliciosa 🙂

La Palta rellena

La Palta rellena

Felices con el estomago lleno de nuevos sabores seguimos caminando por el centro, no teníamos un rumbo en especial, así que en el camino nos encontramos con un atardecer musical, una iglesia en la cual se nos acerco alguien a hacernos platica aunque rompió el encanto cuando nos pidió dinero 🙁 nos dirigimos a la basílica rosario donde se encontraba la capilla de San Martín de Porres (por desgracia no la pudimos visitar ya que había misa).

Y la noche nos llego así que volvimos a la Plaza de Armas y a las calles comerciales por las que habíamos caminado para verlas con otro color. Mientras estaba tomando fotos en la plaza Vicente se quedo sentado en una banca, estaba mejorándose pero no había que abusar, en eso cuando regreso veo a dos hombres que están pidiéndole que compre no se que cosa. Algo insistentes, al final se van.

Y para terminar bien…

Que rico, para terminar bien este día ¿que hacer? pues claro, tomar un Pisco Sour 😀 ¿en donde? pues en el Hotel Bolívar. Lo mejor es que a la mitad de nuestro vaso llegaron nuestros amigos y pasamos un rato fenomenal 😀 nos reímos un montón. Mas tarde nos fuimos a Barranco y luego por unos anticuchos.

Pisco Sour en el Bolivarcito

Pisco Sour en el Bolivarcito

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