Visitando la Huaca de la Luna

Después de una difícil llegada a Trujillo la noche anterior pudimos comenzar el día conforme a lo planeado. Nos disponíamos a hacer un recorrido por algunos de los monumentos de las cultura moche y chimu.

Llegando al sitio de las Huacas de Moche

En nuestro caso llegamos en automóvil ya que habíamos contratado el recorrido de varios sitios de Trujillo, así que llegamos en unos 20 minutos al lugar desde la ciudad. Pero también se puede ir en transporte publico, se tarda unos 30 minutos, hay que tomar una combi que vaya al ovalo Grau (cuesta 1 sol), luego tomar la línea “CM” (cuesta 1.30 sol).

Al llegar se ven los campos de siembra y a lo lejos la montaña.

Pasamos entre los sembradíos para llegar

Pasamos entre los sembradíos para llegar

Datos prácticos sobre la visita a las Huacas Moche

¿Cuales son los horarios?
de 9 AM a 4 PM

¿Cual es el valor de la entrada? 
10 Soles la entrada a la Huaca de la Luna + 5 Soles para el museo (nosotros visitamos los dos asi que fueron 15)

¿Se pueden tomar fotos?
en el museo por desgracia no. En cambio para la visita del sitio arqueológico no hay problema.

Una lagartija nos da la bienvenida

Una lagartija nos da la bienvenida

Museo de sitio

Recomendable hacer la visita a este museo antes de visitar la Huaca. Podemos ver muchos de los objetos encontrados en el sitio arqueológico así como explicaciones sobre lo que era su modo de vida. Ayuda a ponerse en contexto antes de ver el lugar donde estaba todo eso.

Museo Huacas Moche

Museo Huacas Moche

Nuestra visita a la Huaca de la Luna

En realidad la única huaca que se puede visitar por el momento (al menos cuando fuimos nosotros) es la Huaca de la Luna, la cual era un centro religioso. Entre los ritos religiosos se incluían los sacrificios humanos (hay que recordar que para la gente de esta cultura era un honor ser sacrificado).

La Huaca del Sol en cambio era un centro administrativo y por ahora no se puede visitar ya que aun se encuentra en fase de exploración. Ahora mismo uno la ve y no tiene forma de nada, parece un gran elefante dormido. Y no es que la Huaca de la Luna no este en proceso de investigación, se ve a los arqueólogos ir y venir, pero al menos esta de un modo que permite ser visitada.

Una vez que visitamos el museo de sitio llegamos a la recepción del sitio arqueológico (ahí nos encontramos con un “calato” o sea un perro pelón). Me llamo ver la atención el cartel de la entrada ya que presentan a los organismos que han colaborado con el sitio y entre ellos se encuentra el gobierno de Francia. Era un logo que no esperaba encontrarme ahí.

Mientras recorremos el camino desde la recepcion hasta el sitio arqueológico podemos observar que muy cerca de donde estamos se puede observar una montaña, en eso la chica que nos guiaba nos explicaba que esto no era casualidad ya que las montañas tenían una connotación sagrada así que era de esperarse que se construyera un centro religioso que diera hacia una.

Entramos al sitio y una de las primeras cosas que vemos es la gran roca en donde se presume se efectuaban los sacrificios. Había que imaginarse aquello con sacerdotes y algunos espectadores, pero pocos ya que no todo mundo tenia acceso a presenciar algo así, mientras corría la sangre.

Proseguimos nuestro camino y comenzamos a ver la construcción en si, los ladrillos, y los frisos que aun se conservan (o que han sido restaurados). En ellos se puede ver al dios Aiapaec o “Decapitador”. Uno de los detalles que no hay que perderse es que hay “diferentes niveles” de frisos. Esto se debe a que, al igual que en muchos sitios arqueológicos de México, cuando un ciclo de tiempo llegaba a su fin la civilización procedía a enterrar todo y a construir encima de todo.

Un detalle insignificante, pero que me llamo la atención: ¡los botes de basura! lograron que se fundieran con el lugar. Me encantaron.

En un momento dado llegamos a un área con un espacio enorme y dos muros que llamaron nuestra atención al instante: el primero fue el mural de los mitos, llama la atención por el sinnúmero de detalles que tiene. Después tenemos un gran mural, llamada “fachada del quinto nivel” en cual se pueden ver a esclavos o prisioneros y encima de ellos a danzarines. Mas arriba podemos ver arañas gigantes. Es muy impresionante verlo y pensar que ha pasado mas de mil años desde que se creó y que aun sigue ahí a pesar de todo. La guía nos decía que ella cree que deberían de cubrir el muro con un vidrio o algo para que no se deteriore, quien sabe que sucederá.

Y justo antes de irnos, nos dimos cuenta de que había “otra visitante” en el lugar 😀 una simpática lechuza resguardándose del sol.

Y a lo lejos se ve la Huaca del Sol (que parece un elefante dormido). Otro detalle importante es que todo lo que vemos alrededor de las dos huacas estaba poblado, es decir había casas y negocios así que aun se tienen muchos vestigios arqueológicos por descubrir.

Hola Huaca del Sol

Hola Huaca del Sol

Y al irnos del lugar no podíamos dejar de tomarnos estas fotos:

Y seguimos descubriendo los monumentos de la culturas Moche y Chimu, el siguiente fue la Huaca Arco Iris (que por cierto los arqueólogos no se ponen de acuerdo en si es de la cultura Moche o Chimu).

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