Los colores de Salento en el Eje Cafetero

Llegamos desde Pereira a Salento, la que sería nuestra base durante nuestra estancia en el eje cafetero de Colombia. El pueblo es pequeño pero muy encantador, fue fundado en 1850 y es uno de los mas antiguos de la región del Quindío. Aquí les contamos lo que vimos.

Alcantarilla Salento

¿Como ir de Pereira a Salento?

Después de el recorrido express por Pereira, le pedimos al taxista que nos dejara en la terminal de autobuses y tomamos uno que nos llevó hasta la ciudad de Armenia. Una vez ahí hay que buscar la combi que lleva hasta Salento (segunda foto) y tomar la que salga mas pronto. Desde Armenia hasta Salento son unos 24 kilómetros.

Llegando a Salento

Al llegar al pueblo comenzamos a ver los detalles de colores brillantes en las casas, puertas y ventanas verde limón o puertas rosas, etc. La arquitectura paisa nos recibía. Al bajarnos de la combi y empezar a buscar nuestro hospedaje (que no estaba muy lejos) no tenemos la sensación de ser presas. Eso sí, ese día por ser domingo, estaba lleno de gente pero eran puros colombianos aprovechando su día libre. No tantos turistas extranjeros así que la atmósfera era otra.

Nuestro hospedaje en Salento

Nos hospedamos en la Posada Casa Salento. El desayuno era muy sabroso y variado, las señoras que lo preparaban eran súper amables y te hacían sentir en casa. La habitación nos gusto mucho y la ubicación era excelente, a pocos pasos de la plaza principal.

Y lo mejor de todo: la habitación era totalmente azul turquesa 😀

Habitación Azul

Recorriendo Salento

Nos fuimos a la Calle Real, que es la calle principal con tiendas de souvenirs y restaurantes. Había bastante gente, nada así que dijéramos que agobiante pero el contraste con el día siguiente fue enorme. Desde la calle se veían a lo lejos unas enormes escaleras las cuales daban a un mirador al que todo mundo se dirigía así que hacia allá fuimos, eso sí, primero hicimos una parada obligada para comer 🙂 el lugar elegido fue El Rincon de Lucy, lugar al cual volveríamos al siguiente día y que servían diferentes menús cada vez. La idea es que al llegar al restaurante el camarero recita los platillos disponibles ese día y uno escoge, hay que estar bien vivo para entender todo ^^. El primer día mi sopa era de frijol… que delicia 🙂

Después de comer seguimos recorriendo la calle, que bonitos colores, también podíamos ver los bonitos balcones y en las calles comenzamos a tener encuentros con los perritos de Salento, muy educados.

En la primera foto se puede ver la calle y al fooooondo las escaleras de colores que dan al mirador. Hacia allá íbamos. En la tercera foto observen la misma calle pero en un dia entre semana, ¿que diferencia no?

Antes de llegar a las escaleras nos detuvimos en un puesto que vendía postres, ya no recuerdo exactamente que era, lo que si recuerdo es que había fila y mientras esperaba mi turno platicamos con una familia que, como muchas, andaba pasando el fin de semana ahí. Luego lo curioso es que resultó que la señora acababa de regresar de vacaciones por Europa y estaba muy contenta de encontrarse con alguien que vivía allá. Y en eso de repente veo «algo» turquesa que se mueve, mi color favorito es difícil que no lo reconozca. Cuando por fin vi que era «lo que se movía» quede sin palabras. Alcance a tomarle esta foto:

Barranquillo coronado

Después investigue y resulta que es un barranquillo coronado un ave bastante extendida por Sudamérica. Lo curioso es que tiene un nombre diferente según el país, por ejemplo en Venezuela es pájaro león o en Perú es relojero amazónico.

Y seguimos, después de un montón de escaleras llegamos al Mirador Alto de la Cruz desde el cual se puede ver el Valle del Cocora que visitaríamos el día siguiente. Todo es bien verde y desde ahí arriba se ve la calle real pero la gente parece tan chiquita ^^

Después de bajar entre los arboles, no bajamos por las mismas escaleras, llegamos a la plaza principal de Salento y entramos a la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, de carácter nada recargado mas bien modesto.

Para este momento ya estábamos algo cansados así que fuimos a descansar un rato a la posada, en el camino nos encontramos con un perro que ladraba desde un balcón. Era bastante chistoso, traía camiseta colorida, para combinar con la arquitectura del pueblo, y saltaba cada vez que ladraba. Parecía un peluche viviente.

Y los ALTO en Colombia dicen PARE, no pude evitar tomarles foto 🙂

En la noche salimos a buscar cena y el ambiente cambiaba de noche totalmente, era otro Salento igualmente encantador. Ademas nos encontramos con un «perrito Bowie» cuando vean sus ojos entenderán porque ^^

Al siguiente día visitaríamos el Valle del Cocora, así que nos dormimos temprano para poder tomar los willys (jeeps para ir hasta el Cocora) muy temprano al siguiente día.

Te puede interesar: tips e itinerario para viajar a Colombia por tu cuenta

No seas tímido(a), dejanos un comentario!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.