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Visitando la Mezquita Hassan II en Casablanca

¿Quieres visitar la Mezquita Hassan II en Casablanca? Aquí encontrarás toda la información que necesitas para tu visita.

La Mezquita Hassan II es una visita obligada para cualquiera que visite Casablanca. La mezquita es una de las más grandes del mundo. Fue construido en honor al rey Hassan II y es uno de los edificios más bellos y únicos de Marruecos. La mezquita tiene una vista impresionante del Océano Atlántico y es una de las pocas que se encuentran abiertas al público. Los visitantes pueden recorrer la mezquita, aprender sobre su historia y disfrutar de las vistas.

En este artículo te contaremos lo que pudimos ver durante la visita guiada a la Mezquita Hassan II, para que decidas si la quieres incluir en tu itinerario de viaje a Marruecos.

¿Como llegar de Marrakech a Casablanca?

Para ir de Marrakech a Casablanca (Casa como le llaman por allá) tomamos el tren, que he de decir que es exactamente igual a los trenes regionales que se toman en la línea francesa SNCF.

El boleto se compra en la taquilla, nosotros lo compramos dos días antes y no tuvimos problema. Como siempre, hay que procurar llegar un poco antes de la hora de partida del tren. Por suerte, en la estación no vimos problemas de grandes aglomeraciones. La partida fue de lo más tranquila. No era nuestro caso, pero si no alcanzas a comer algo antes de tomar el tren, hay varios locales de comida, incluido un McDonald’s frente a la estación.

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Y nos subimos al tren, sin contratiempo alguno, tomamos nuestros asientos. Bastante cómodos. El trayecto estuvo bastante bien, con muchos paisajes desérticos, aunque sin saguaros, el viaje duró unas 3 horas. Los trenes son en general cómodos y se componen de 1.ª y 2.ª clase.

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¿Cómo fue el trayecto de la estación al hotel?

Llegando a la estación de Casablanca nos dimos cuenta de que el hotel y el centro de la ciudad estaban algo retirados de la estación, por lo que teníamos que tomar un taxi. Fue una experiencia bastante desagradable, ya que todos los taxis nos pedían una cantidad muy alta de dirhams porque se nos notaba que no éramos de ahí.

Después de tratar de regatear con todos, ni modo, tuvimos que tomar uno que nos llevara al hotel, el trayecto fue bastante incómodo porque manejaba como loco (taxi al fin). En otras ciudades nos ha pasado tener una experiencia desagradable con taxistas al llegar, ejemplo: Teheran, pero después la misma ciudad ha borrado esa mala impresión inicial.

Pues tengo que decir que, desgraciadamente, en Casablanca esa mala impresión inicial me acompañó hasta que me fui de la ciudad, ni modo. No siempre se puede ganar.

Eso sí, por lo menos cuando llegamos al hotel en la recepción había unos sillones y mientras nos preparaban la habitación nos trajeron té con galletas. Nos mitigaron la mala impresión.

Después de un mal momento que te reciban así, se agradece
Después de un mal momento que te reciban así, se agradece

Una vez en que tuvimos nuestra habitación dejamos nuestras maletas y rápidamente tomamos otro taxi. Pero esta vez si cobró un precio justo, aunque lo logramos gracias a uno de los chicos del hotel que nos ayudó a regatear.

En él nos dirigimos hacia la Mezquita Hassan II y teníamos prisa, ya que la última hora de visita era a las 2 PM y no nos la queríamos perder.

Un poco de historia sobre la Mezquita Hassan II

Esta mezquita se construyó por allá de 1985 y se inauguró en 1993, es decir, es bastante reciente. Fue diseñada por el francés Michel Pinseau. Y tiene la particularidad de que se construyó sobre terrenos ganados al mar. Además de que su minarete es altísimo, 200 m, y tiene un láser que apunta hacia la Meca. Como te conté al inicio, se encuentra entre la lista de las mezquitas más grandes, siendo la de la Meca la más grande.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, su construcción supuso un gasto fuerte al que algunos sectores de la sociedad marroquí se opusieron. Además, se dice que el hecho de haber sido construida sobre el mar le ha afectado.

Como sea ya está ahí y lo mejor de todo es que la podemos ver por dentro.

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Durante esta visita, tuve la oportunidad de estrenar la chilaba que me compré mientras practicaba el arte del regateo en Marrakech.

Una de las pocas mezquitas de Marruecos que se pueden visitar

La Mezquita Hassan II es, junto con la Mezquita de Tinmel que se encuentra en el Atlas, la única que puede ser visitada por no musulmanes. Ya con cierta molestia había observado que había un sinnúmero de mezquitas en Marrakech, pero estaban “prohibidas” para los no musulmanes.

Ahí fue donde pensé que no recuerdo haber visto en una iglesia un letrero así “prohibido a los no católicos/cristianos” en fin, es otra cultura. Pero he de decir que en países, que son aún más religiosos, como en Irán, nadie se inmutaba al vernos entrar, siempre y cuando guardando el debido respeto.

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¿Cuántas personas caben en la Mezquita Hassan II?

Siendo una de las más grandes del mundo, es de esperar que le quepa mucha gente, pero ¡agárrate!, que le caben ¡25,000 personas en su interior! Eso es un montón de gente, y por si hiciera falta espacio en la plaza, justo afuera caben unos 80,000 más, por si se ocupa. La Mezquita Hassan II es realmente un espectáculo para la vista y es una visita obligada para cualquiera que viaje a Casablanca.

Información para Visitar la Mezquita Hassan II

¿Cuánto cuesta?
130 dirhams por persona

¿Se pueden tomar fotos?
Sí.

La visita guiada
Para visitar esta Mezquita hay que adherirse a un grupo, hay grupos en varios idiomas (entre los cuales español, francés, etc.) en distintos horarios, así que hay que estar atentos.

Al entrar nos dan una bolsa de plástico para traer los zapatos.

Una recomendación si visitan un lugar así: TRAER CALCETINES, PARA NO IR DESCALZO

¿Cómo es una visita a la Mezquita de Hassan II?

Afortunadamente, llegamos a tiempo, ya que había fila para pagar. Nos tocó un grupo con guía que hablaba español.

Lámparas y alfombras

Conforme íbamos recorriendo el lugar, el guía nos iba explicando algunos de los datos que ya les mencioné arriba. Así como, por ejemplo, donde se sitúa la zona de mujeres, luego nos explicó que las lámparas son traídas de Venecia, etc. Con esto queda claro que el costo no fue un obstáculo en esta grandísima construcción.

También nos mostró el techo del lugar, el cual nos explicó que se abre, aunque no pudimos comprobarlo. Había un montón de alfombras, pero también pudimos apreciar el piso liso y brillante (que además era bastante frío), por lo que era mejor caminar por las alfombras.

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Cuando llegamos al área del minbar (es algo que parece como una escalerita) el guía abrió la cuerda que impedía el paso y dejó pasar a los niños para que jugaran, mientras nosotros tuvimos tiempo de tomar varias fotos.

El área de purificación

Seguimos con el recorrido y pudimos apreciar los azulejos de las paredes exteriores, algunos de un tono verdoso. Luego pasamos al área de purificación. Ahí nos explicó que antes de pasar a hacer el rezo, los fieles tenían que lavarse los pies y las manos. En ese momento no había agua, así que solo podíamos imaginar el sonido del agua cayendo de esos grandes dispensadores.

Tengo que decir que después de ver el lugar por dentro se me hacía difícil imaginarlo como un templo “vivo” y no solo de exhibición. Esto debido a que en ningún momento vi a nadie rezando, ni a encargados religiosos, todo estaba impolutamente puesto, como si nadie lo hubiera movido de lugar y el lugar de lavado no tenía agua. Esa fue la impresión que me dejó.

Una vez que terminó la visita, nos pusimos de nuevo los zapatos y admiramos el lugar desde fuera. ¡Y ya podía decir que había visto una mezquita por dentro!

¡No nos quedamos mucho tiempo fuera, porque la tripa ya pedía comida, así que tomamos otro taxi para acercarnos al mercado municipal y ahí encontramos un restaurante bien barato y además la comida estaba sabrosa!

Un poco de la vida común de Casablanca

Aquí dejamos algunas imágenes de la vida común que vimos en Casablanca: muchas banderas, automóviles (muchos), un estadio, entre otras cosas.

¿Dónde hospedarse en Casablanca?

El hotel donde nos hospedamos hizo honor a su nombre: Morrocan House. Ya que estaba bastante decorado al estilo casa marroquí (al menos eso nos pareció). Nuestra habitación era de un rosa, bien llamativo.

La estadía incluía el desayuno que estuvo bastante bien. Lo único malo es que a la hora de cenar no había muchas opciones de restaurante cercanas.

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Gaolga

Viajera y autora de Charcotrip. Se dedica a la creación de contenido con un único objetivo: ayudar a viajar a todos los que sueñen con ello.

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