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Un viaje a la Huaca de la Luna ¿qué ver?

¡Únete a nosotros en un viaje a la Huaca de la Luna y ve por ti mismo qué hace que este lugar sea tan especial!

La Huaca de la Luna es un lugar de inmensa importancia histórica y cultural en el Perú. Los visitantes del sitio pueden ver los restos de una ciudad antigua y aprender sobre la fascinante cultura que una vez prosperó allí. La Huaca de la Luna es también un gran lugar para disfrutar de la belleza natural del paisaje peruano.

Después de una difícil llegada a Trujillo la noche anterior pudimos comenzar el día conforme a lo planeado. Nos disponíamos a hacer un recorrido por algunos de los monumentos de las culturas moche y chimú.

Una breve descripción de la Huaca de la Luna

La Huaca de la Luna es un sitio religioso preincaico ubicado en el norte de Perú. Fue construida por la cultura Moche. El sitio consiste en una gran pirámide truncada con tres plataformas escalonadas, cada una adornada con tallas en relieve y pinturas.

La Huaca de la Luna fue utilizada con fines ceremoniales por el pueblo Moche y es uno de los ejemplos mejor conservados de su arquitectura. La Huaca de la Luna se encuentra a unos 5 km de la ciudad de Trujillo. Está situado en un pequeño valle cercano al río Moche.

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¿Cómo llegar al sitio de las Huacas de Moche?

En nuestro caso llegamos en automóvil, ya que habíamos contratado el recorrido de varios sitios de Trujillo, así que llegamos en unos 20 minutos al lugar desde la ciudad. Pero también se puede ir en transporte público, se tarda unos 30 minutos, hay que tomar una combi que vaya al óvalo Grau, luego tomar la línea “CM”.

Al llegar se ven los campos de siembra y a lo lejos la montaña.

Pasamos entre los sembradíos para llegar
Pasamos entre los sembradíos para llegar

Información para visitar la Huaca de la Luna

¿Cuáles son los horarios?

De 9 AM a 4 PM

¿Cuál es el valor de la entrada?

10 soles la entrada a la Huaca de la Luna + 5 Soles para el museo (nosotros visitamos los dos así que fueron 15)

¿Se pueden tomar fotos?

En el museo por desgracia no. En cambio, para la visita del sitio arqueológico no hay problema.

Una lagartija nos da la bienvenida
Una lagartija nos da la bienvenida

Visitando el Museo de sitio

Recomendable hacer la visita a este museo antes de visitar la Huaca. Podemos ver muchos de los objetos encontrados en el sitio arqueológico, así como explicaciones sobre lo que era su modo de vida. Ayuda a ponerse en contexto antes de ver el lugar donde estaba todo eso.

Museo Huacas Moche
Museo Huacas Moche

¿Qué se puede ver en una visita a la Huaca de la Luna?

¿Solo se puede visitar la Huaca de la Luna?

En realidad la única huaca que se puede visitar por el momento (al menos cuando fuimos nosotros) es la Huaca de la Luna, la cual era un centro religioso. Entre los ritos religiosos se incluían los sacrificios humanos (hay que recordar que para la gente de esta cultura era un honor ser sacrificado).

La Huaca del Sol, en cambio, era un centro administrativo y por ahora no se puede visitar, ya que aún se encuentra en fase de exploración. Ahora mismo uno la ve y no tiene forma de nada, parece un gran elefante dormido. Y no es que la Huaca de la Luna no este en proceso de investigación, se ve a los arqueólogos ir y venir, pero al menos está de un modo que permite ser visitada.

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Un calato nos recibe

Una vez que visitamos el museo de sitio llegamos a la recepción del sitio arqueológico (ahí nos encontramos con un “calato” o sea un perro pelón). Me llamo ver la atención el cartel de la entrada, ya que presentan a los organismos que han colaborado con el sitio y entre ellos se encuentra el gobierno de Francia. Era un logo que no esperaba encontrarme ahí.

Mientras recorremos el camino desde la recepción hasta el sitio arqueológico podemos observar que muy cerca de donde estamos se puede observar una montaña, en eso la chica que nos guiaba nos explicaba que esto no era casualidad, ya que las montañas tenían una connotación sagrada así que era de esperarse que se construyera un centro religioso que diera hacia una.

La gran roca

Entramos al sitio y una de las primeras cosas que vemos es la gran roca en donde se presume se efectuaban los sacrificios. Había que imaginarse aquello con sacerdotes y algunos espectadores, pero pocos, ya que no todo mundo tenía acceso a presenciar algo así, mientras corría la sangre.

Roca de sacrificio

Ai apaec o el dios degollador.

Proseguimos nuestro camino y comenzamos a ver la construcción en sí, los ladrillos, y los frisos que aún se conservan (o que han sido restaurados). En ellos se puede ver al dios Ai apaec o “Decapitador”.

Uno de los detalles que no hay que perderse es que hay “diferentes niveles” de frisos. Esto se debe a que, al igual que en muchos sitios arqueológicos de México, cuando un ciclo de tiempo llegaba a su fin, la civilización procedía a enterrar todo y a construir encima de todo.

Un detalle insignificante, pero que me llamo la atención: ¡los botes de basura!, lograron que se fundieran con el lugar. Me encantaron.

El mural de los mitos

En un momento dado llegamos a un área con un espacio enorme y dos muros que llamaron nuestra atención al instante: el primero fue el mural de los mitos, llama la atención por el sinnúmero de detalles que tiene. Después tenemos un gran mural, llamada “fachada del quinto nivel” en cuál se pueden ver a esclavos o prisioneros y encima de ellos a danzarines.

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Más arriba podemos ver arañas gigantes. Es muy impresionante verlo y pensar que ha pasado más de mil años desde que se creó y que aún sigue ahí a pesar de todo. La guía nos decía que ella cree que deberían de cubrir el muro con un vidrio o algo para que no se deteriore, quien sabe qué sucederá.

Y justo antes de irnos, nos dimos cuenta de que había “otra visitante” en el lugar, una simpática lechuza resguardándose del sol.

Huaca del Sol

Y a lo lejos se ve la Huaca del Sol (que parece un elefante dormido). Otro detalle importante es que todo lo que vemos alrededor de las dos huacas estaba poblado, es decir había casas y negocios, así que aún se tienen muchos vestigios arqueológicos por descubrir.

Hola Huaca del Sol
Hola Huaca del Sol

Las fotos del recuerdo en las Huacas del sol y de la Luna

Y al irnos del lugar no podíamos dejar de tomarnos estas fotos:

Y seguimos descubriendo los monumentos de las culturas Moche y Chimú, el siguiente fue la Huaca Arcoíris (que por cierto los arqueólogos no se ponen de acuerdo en sí, es de la cultura Moche o Chimú).

Así que ya sabes, si alguna vez te encuentras en la zona, un viaje a la Huaca de la Luna es imprescindible. Las vistas son increíbles, y es una experiencia que nunca olvidarás para aprender más sobre las culturas que habitaron el Perú.

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Gaolga

Viajera y autora de Charcotrip. Se dedica a la creación de contenido con un único objetivo: ayudar a viajar a todos los que sueñen con ello.

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