Visita a los habitantes del Masai Mara

Un día entero en el Masai Mara 🙂 mucha emoción, aunque descubrimos que en realidad nos adentrábamos a una montana rusa ^^ por decirle así… ya que había momentos en los que nada de nada, hasta podíamos tener sueno de que el paisaje y el camino eran tan monótonos. Y de un de repente el corazón comenzaba a palpitar rápidamente y los encuentros inesperados venían uno tras otro… para después venir de nuevo a la calma absoluta. Bienvenidos a nuestra visita a los habitantes del Masai Mara (o las vueltas emocionales del Masai Mara).

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Puerta Oloolaimutia

Llegamos a la puerta Oloolaimutia en donde ademas de ver la entrada a la celebre reserva nacional pudimos encontrarnos con varios vendedores. Pudimos experimentar como los masai usan unas técnicas de venta algo “fuertes” por decirlo así. Nos ponían prácticamente los objetos en la cara y decir “no gracias” servia de poco. Total que había lindos objetos pero cuando comienzo a sentirme acosada ya no puedo ver nada 🙁 lastima.

En cuanto los chequeos para entrar estuvieron listos emprendimos camino.

Llegamos al Masai Mara

Entrando en el Masai Mara

Al entrar nos encontramos con un gran grupo de ñus y cebras regados por todo el paisaje. A lo lejos se podían ver a unos topis que ni caso nos hacían ya que estaban muy concentrados en su pelea, no nos quedamos a ver cual gano 😀

Nos encontramos con varios eland, estos antílopes son enormes. Se podría decir que de la familia de los antílopes son de la parte “peso pesado”. En las historias masai se cuenta que estos antílopes eran vacas que se escaparon del grupo y se volvieron salvajes, razón por la cual a estos si se los comen cosa que no hacen con las otras especies de la misma familia.

La vaca que se escapo 🙂

Ayudando a los demas

Después de ver a todos estos hervíboros manejamos un rato por los caminos de la reserva y lo único que veíamos era la hierba alta. Era época de lluvias así que la vegetación estaba bastante nutrida aunque no dejaba de ser un prado plano. En eso nos encontramos con un auto atascado y les ayudamos a salir 🙂 (gracias 4×4). Mientras la operación se llevaba a cabo me encontré con una bonita flor que resulto ser una Kenaf (hibiscus cannabinus) que puede tener todos los colores del arco-iris. Esta vez nos tocó verla en color morado.

Me gusto ver como hay un espíritu de solidaridad y camaradería entre todos los carros de safari. Se ayudan entre todos sin importar si son de la misma empresa o no 🙂

Continua el safari

Seguimos con el safari, nos encontramos con un buitre en lo alto de un árbol. Seguramente esperando a que algo para comer aparezca. Después en los prados vimos una jirafa, se pueden dar una idea de que tan alta estaba la hierba 😮 seguramente había otros animales que no vimos por lo alto de la vegetación. Ni modo 🙂

Y de repente en el puro camino se nos aparece una ¡ave secretaria! esas aves me encantan y ni nos volteo a ver oh nooooooo casi le grito no te vayas por favor 🙁 tenia miedo de no volver a ver otra.

Los topis guapitos

Y como les decía, la montaña rusa seguía. Después de la secretaria no vimos mas que la hierba y de repente un enorme grupo de topis estaba en el camino y conforme avanzábamos no se movían así que les podíamos tomar foto muy cerquita ^^

Pudimos observar bien a los machos y las hembras y hasta parecia que posaban para mi camara 😀

Y justo después de los topis toco el turno a un grupo de avestruces que caminaban por ahí. Les veía las enormes piernas que tienen y pensaba que bueno que no pueden volar (si no imaginanese una popo de avestruz encima 😮 )  XD

Avestruces

Momento Guepardo vs Gacelas

En eso los chicos recibieron una llamada por el radio, parecía que cerca de ahí había un guepardo observando unas gacelas así que fuimos para allá. Había un grupo de gacelas que parecía ignorar que el peligro se encontraba muy cerca. Había algunos topis también. El guepardo era prácticamente invisible… logramos verlo pero era como un punto difuso. Después de esperar un rato nos fuimos y pudimos verlo mas de cerca, pero sin detenernos para no dejarlo en evidencia al pobre. Al final quien sabe si habrá logrado cazar algo.

Mas aves que se dejan ver

Nos encontramos con un avefria senegalesa. Esta ave no era muy colorida y practicamente se confundia con la tierra mojada asi que fue pura suerte que la pudimos ver.

Avefría Senegalesa

Pero llegó otra ave a robarle el protagonismo: el ave secreataria 🙂 . Que felicidad, esta se dejó ver perfectamente. Aunque igual que la otra nos ignoró ^^ estaba buscando algo que comer y nosotros eramos muy grandes. Estas aves me encantan porque no le tienen miedo a nada. Uno de sus alimentos preferidos son las serpientes (incluso venenosas) y las matan bailándoles el zapateado encima (sí, literalmente). Me hubiera gustado verlas bailar en persona pero bueno me conformo con haberlas visto 😀

Y seguimos con las aves, de repente Vicente me dice “mira un martín pescador” y yo por mas que me esfuerzo no lo veo. Entonces le digo que tome mi cámara y le haga la foto ya que el si lo localizó. Y oh que belleza de ave 😀 con esos lindos colores. Si me hubiera esperado a verla para tomarle la foto probablemente la habría perdido.

El martín pescador que no pude ver

Y seguimos con las aves coloridas: carraca lila. Estas aves son bastante comunes en la zona 😀 pero son tan bonitas que cada que veía una no podía evitar maravillarme. Parece que están maquilladas (y de manera perfecta obviamente).

Carraca lila

El avistamiento de aves se interrumpió con una aparición de impalas y de facoceros (pumba en el rey león) 🙂

Mirador

Hicimos una pausa del safari para ir a un mirador desde el cual podíamos ver el río Mara y ademas estiraríamos las piernas. Ese era el momento para ir a hacer pipi si era necesario.

Hacia el Rio Mara

Después de ver el río a lo lejos, nos dirigimos hacia el. Ya sabíamos que el famoso cruce de los ñus seria algo imposible de ver, pero aun así daba emoción saber que iríamos al lugar que hemos visto en tantos documentales de Nat Geo 🙂

En el camino nos encontramos con mas aves: un abejaruco y otra carraca lila

Y en el río era difícil saber hacia donde voltear, ya que en el agua teníamos a los hipopótamos y los cocodrilos. Pero fuera del agua estaba una familia de elefantes pastando. Total que sin haber ñus había bastante acción por la zona.

Los bebes hipopótamos estaban pegados a sus madres, tan bonitos que se ven así chiquitos ^^ y era impresionante ver a los cocodrilos ahí acostados como si nada, parecía que no rompían ni un plato 🙂

En la parte fuera del agua, la familia de elefantes nos regalo una escena muy tierna: un bebe elefante aun no sabia dominar por completo su trompa. Así que lo vimos batallar para comer, agarraba el pasto pero cuando lo llevaba a la boca no le atinaba 🙂 hagan de cuenta como un niño que no atina a meterse la cuchara a la boca… una ternura.

Y así nos quedamos un buen rato estacionados observando el río y sus alrededores 🙂

El Chacal inesperado

Una vez que partimos de la zona del Mara nos encontramos con un animal que yo no pensaba que era posible ver, debido a la alta hierba. Yo ya me había hecho a la idea que ver un Chacal iba a ser casi imposible ya que ellos son pequeños y escurridizos y la vegetación les proveía de bastante camuflaje. Pero de repente nos encontramos a uno frente a nosotros.

El Chacal

Elefantes, acacias y una leona en el horizonte

El camino podía ser tanto monótono como cambiar a algo super inesperado en cualquier momento. Por ejemplo de repente nos encontramos a una familia de elefantes que nos regalo lindas imágenes. Después de nuevo nada, hasta que vimos una leona ahí como estatua en el horizonte, no se movía.

Ya no recuerdo si fue antes o después del encuentro con la familia de elefantes 🙂 pero claro, nosotros también teníamos que comer, así que paramos en un lugar donde nos pusimos bajo de una acacia y comimos en el suelo ^^ muy agradable *pero siempre alerta* 😀

Picnic en el Masai Mara

Encuentro con la Hiena

Y de repente resulto que teníamos a centímetros de nosotros a una hiena (creo macho) comiendo un hueso. Ya estábamos en el vehículo, la vimos mucho después del lugar del picnic, no se preocupen. Y con respecto a el no se le puede llamar propiamente comer lo que hacia, mas bien estaba rascando a ver que le sacaba el pobre. Estaba tan cerca nuestro y como estaba concentrado en lo suyo nos ignoraba. Tengo que decir que en la tele siempre me han parecido animales poco agraciados 🙂 pero ya de verlos así tan de cerca y en vivo me hizo cambiar un poco la imagen que tengo de ellos (si, el rey león tuvo mucho la culpa).

La leona dormida en el árbol

Y ya para casi terminar la visita nos encontramos con algo aun mas inesperado: un felino en un árbol. Pensamos “ah se trata de un leopardo” pero viendo mas detalladamente nos dimos cuenta que ¡era una leona! wow era totalmente inesperado ver una leona ahí en un árbol y estaba durmiendo (aunque a veces alzaba la cabeza o sea que totalmente dormida no estaba). Era tan bonita 🙂 parecía una gatita pero aumentada hehehe

Saliendo del Masai Mara

Nos dirigimos hacia la salida y en el camino había un montón de ñus acostados. De repente entre los que se levantan para dejar al vehículo pasar veo uno al cual no le hallo forma alguna pero me parece bastante feo 😀 y en eso Coletta nos dice “eso son los jóvenes”, ay como me reí 🙂 precisamente en la mañana veíamos como los hipopótamos o elefantes jóvenes eran una ternura pero con los ñus no ocurría lo mismo por lo visto hahaha

Otra sorpresita antes de despedirnos fue que nos encontramos a los compañeros de pumba: timón 😀 o sea las suricatas. No eran exactamente del mismo color, pero si que se ponían de pie y andaban en grupo.

Pero este no era el adiós definitivo al Masai Mara, al siguiente día volveríamos para hacer un safari rápido antes de dejar la zona. ¿Que mas sorpresas nos depararía esta reserva nacional 🙂 ?

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