La Catedral de Sal en Zipaquirá

Un nuevo día en Colombia, queríamos ir a la Catedral de Sal y pensábamos hacerlo de la manera económica: o sea con transporte público. Pero una interminable lluvia estaba cayendo así que decidimos bajar a la recepción del hotel para ver que “otras opciones” había, por suerte si tenían alternativas.

Así que nos tocaría ir a Zipaquirá con un taxi que nos llevaba, esperaba y traería de vuelta por una cantidad fija ya pactada con el hotel (les debo el precio, que no encuentro mis notas. Pero era caro, caro). La desventaja de esto es que no tendríamos la libertad de tiempo que hubiéramos querido tener.

Llegando a la Catedral de Sal de Zipaquirá

El taxi nos llevó a Zipaquirá, pasamos por campos verdes con vaquitas (aunque no había mucha sorpresa, esa área era verde verde).

Pasamos también por los peajes donde aprendimos una curiosidad de las autopistas Colombianas: las motocicletas no pagan peaje. Así como lo leen. Tienen un carril especial por el que pasan sin siquiera detenerse y si entendí bien es así en todo el país. Eso es algo que no sucede ni en México, ni en Francia.

Al llegar al pueblo vemos restaurantes que muestran la comida tal y como nos la describió Marta Negro de Guiri Express en los Llanos Orientales de año nuevo.

Allá vamos

Allá vamos

Datos prácticos de la Catedral de Sal

Horarios: de 9 AM a 5:30 PM (despues de hacer la visita guiada, se puede quedar uno en el recinto todo lo que quiera)

¿Se pueden tomar fotos? Si, todas las que quieran.

Valor entrada catedral de sal Zipaquirá: para los colombianos 28,500 pesos. Y aquí viene el golpe fuerte: precio extranjeros 53,800 pesos.

Tengo que admitir que en ese momento estuve a punto de darme la media vuelta y largarme. Yo entiendo que se haga esto de los precios diferentes ya que los ciudadanos del país ya contribuyen a preservar los monumentos con sus impuestos pero la diferencia era exorbitante y descarada. Prácticamente te hacen sentir como “ah pues si ya viniste hasta acá es que estas nadando en plata”… Fue desagradable.

Cabe mencionar que esta práctica no se lleva a cabo en México, ahí si que no les importa que paguemos impuestos y nos cobran  el mismo precio que los extranjeros. La otra cara de la moneda.

Una vez que tuvimos nuestros boletos en mano nos fuimos a la entrada a esperar a un guía.

Un poco de historia

La catedral fue concebida para honrar a los mineros que mostraban una gran devocion religiosa. El lugar que visitamos no fue aquella Catedral que se inauguro en 1953, esta que vemos ahora es nueva y se comenzó a construir en 1991, el arquitecto a cargo del proyecto fue escogido por concurso y finalmente en 1993 se inauguro el lugar que visitamos ahora. Se compone de tres grandes secciones: El Vía-crucis, La Cúpula y las naves. Y si, se llevan a cabo misas en esta iglesia bajo tierra, a 180 metros exactamente.

Nuestra visita a la catedral de sal

La primera parte de la visita se hace con un guía que nos va llevando por los diferentes lugares de la catedral. El grupo era algo grande y se dificultaba tomar fotos, la guía nos dijo que no nos preocupáramos ya que después de la visita guiada seríamos libres para deambular por el recinto y tomar todas las fotos que quisiéramos.

En la primera etapa del recorrido nos lleva por varias estaciones que representan el vía-crucis, esta etapa dura un buen rato ya que en cada estación nos va explicando el por qué de los motivos utilizados así como otras curiosidades del lugar. Tengo que admitir que en la primera parte comenzaba a sentir algo de desilusión ya que no le encontraba el encanto al lugar, creo que lo de haber pagado boleto extranjero y el hecho de estar en un grupo grande siguiendo al guía no ayudo.

En el camino nos hablaron que existía la “ruta del minero” que es un boleto extra en el cual los visitantes agarran instrumentos y se convierten en mineros por un ratito. No tomamos esta opción ya que no había tiempo y con la claustrofobia que tengo tal vez no hubiera aguantado.

Después de recorrer las estaciones del vía-crucis llegamos a una sala enorme con una cruz igual de enorme. El juego de luces era muy bonito y la guía nos pregunto que si cuanto pensábamos que pesaba la cruz, varios números se escucharon todo para caer en cuenta que no pesaba nada. Así es, la cruz esta dibujada en la piedra y ese hueco se llena de luz y eso da la ilusión. Al llegar a este punto comencé a decirme que puede ser que valió la pena todo el esfuerzo para llegar hasta ahí.

En los alrededores de la gran sala principal entramos a otras naves mas pequeñas, una de ellas con un cristo que al tomarle la foto por estar detrás de un cristal daba la ilusión de ser dos debido al reflejo. En el camino nos explicaron un poco sobre Mi Sal que es la marca con la que se vende la sal sacada de la mina (que si, aun se le saca sal no es solo atracción turística).

Vimos un nacimiento, una virgen de Guadalupe, una “cascada” de sal, así como estatuas representando pasajes de la biblia. Una vez que recorrimos todo esto llevamos a la animada zona comercial… no espera, ¿leí bien? una zona comercial bajo tierra, claro, leíste bien. En la Catedral de Sal se tiene una gran zona comercial que vende diversos souvenirs, esmeraldas, tienen una sala de proyección para la película 3D incluida en el boleto, una cafetería y otra sala para el show de luces. Ah y lo olvidaba, también hay baños. Todo lo necesario para que pases el día bajo tierra 🙂

Cuando nos llego el momento del tiempo libre, empece a ver las esmeraldas sin pensar en llevarme nada. Pero no pude, cai 🙂 despues de mucho pensarlo me lleve unos lindos aretes de esmeralda.

Esmeraldas

Esmeraldas (las que compre no salen en la foto)

Después de comprar esmeraldas y otros souvenirs nos fuimos a tomar un café y empanadas en el café a 180 metros bajo tierra 🙂

Y ahora si, con calma volvimos a las naves para tomar fotos. A la que mas quería fotografiar era la gran cruz 😀 ahora si tenia todo el tiempo del mundo… esperen, no tanto, teníamos una hora pactada con el taxista y no queríamos pasarnos de ahí para que no nos cobrara de mas. Ni modo, aun así pudimos aprovechar para hacer bastantes fotos.

Y la película 3D nos la perdimos por estar tomando fotos, pero al menos el show de luces no. Es relajante sentarse y ver hacia el techo 😀

Y pues ni modo, después del show salimos del lugar y llamamos al taxista. Al final salimos bien contentos del lugar y hasta melancólicos por no podernos quedar mas tiempo. Eso si, no nos queríamos ir sin dar una vuelta rápida por el pueblo.

Pequeño recorrido por Zipaquirá

El taxista nos dio una vuelta por el pueblo, vimos la iglesia, la estación de tren y sus apacibles calles lamentándonos un poco de no poder tener libertad de caminar por ellas. El hombre todavia nos preguntaba si queríamos comer algo… ¿pero como? si nos quedábamos a comer nos íbamos a pasar de la hora pactada. Luego entendí por que.

¡No se dejen estafar!

Para llegar a Bogotá nos toco pasar por un gran embotellamiento, pero aun así llegamos a la hora pactada. Solo que el taxista muy “inteligente” nos dijo que no, que la tarifa era por el trayecto de ida, la espera allá pero que el trayecto de venida ya salia del precio y pues nos quería cobrar mas. Yo le dije que entonces si la cosa era así se tenia que poner entonces de acuerdo con el hotel ya que ellos nos habían dicho que la tarifa incluía ida, espera y VUELTA. No lo acuse de nada (aunque era obvio que nos quería ver la cara de tontos), mas bien se lo dije en tono “pues ustedes pónganse de acuerdo”, tal parece que eso fue suficiente ya que vio que si sabíamos lo que habíamos contratado y nos cobro solo lo pactado con el hotel.

Lo de siempre, no hay que dejarse…

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One Response

  1. Icse CP 20 julio, 2016 Responder

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